01 sep 2017

¡La Política Centroamericana de Gestión Integral de Riesgo a Desastres (PCGIR) es ahora inclusiva!

Durante el IV Foro Consultivo, realizado los días 24 y 25 de Agosto de 2017 en Panamá, fue presentada la versión actualizada de la PCGIR.

El IV Foro Consultivo reunió a más de 300 actores claves de la gestión de riesgos de la región, quienes organizados en mesas temáticas, plenarias y otras instancias, y bajo la coordinación del Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres Naturales en América Central (CEPREDENAC) revisaron y discutieron la propuesta de actualización de la PCGIR resultante del III. Foro Consultivo.

Al igual que en el III Foro Consultivo, realizado en junio de 2015 en San Salvador, una delegación de ASB-RIADIS-HelpAge se hizo presente, abogando y contribuyendo activamente para que la inclusión de personas con discapacidad y adultos mayores fuera  incorporado en la PCGIR en línea con las directrices del Marco de Actuación de Sendai para la Reducción de Riesgo de Desastres (2015-2030).

¡Y lo hemos logrado! La versión actualizada de la PCGIR incorpora la inclusión y accesibilidad universal para personas con discapacidad y adultos mayores como elementos inseparables de la Gestión Integral del Riesgo, aspecto que estaba ausente en la PCGIR original desarrollada en el año 2010.

Ahora la inclusión aparece dentro del objetivo general de la PCGIR y se añade un nuevo principio a la misma, el enfoque basado en los derechos humanos, “a fin de garantizar que las intervenciones sean inclusivas”.

La versión actualizada de la PCGIR establece que la gestión del riesgo debe incorporar:

La desagregación de datos por sexo, edad y discapacidad (y sus tipos) facilita la gestión del riesgo y el diseño de planes de respuesta que tengan en cuenta a los colectivos más en riesgo. Los datos desagregados son también importantes para determinar las necesidades específicas de las personas con discapacidad después de los desastres.

Los principios del diseño universal deben prevalecer en las diferentes infraestructuras de uso cotidiano y de emergencias (como los albergues temporales) para que el riesgo se minimice y para que se igualen las oportunidades y derechos de todos/as ante una posible evacuación.

La participación de las personas con discapacidad, sus familias y sus organizaciones. Solo desde la participación en los procesos de gestión de riesgo y desde el diálogo entre los actores de discapacidad y desastres podrán crearse condiciones adecuadas para prepararse ante estos.

¡La Inclusión salva vidas!

Bajo el lema de campaña “¡La inclusión salva vidas!”, la delegación de ASB-RIADIS-HelpAge, expuso en el IV Foro Consultivo la necesidad imperativa  que la gestión de riesgo sea inclusiva,

Gracias a la campaña, se logró transmitir la importancia de la inclusión de personas con discapacidad y adultos mayores en la gestión de riesgo ante desastres como una estrategia que aporte a la disminución de los niveles de vulnerabilidad a los que se exponen en situaciones de desastres en la región centroamericana, por medio de la visibilización de mecanismos de inclusión para que los tomadores de decisiones cuenten con información de cómo incluir a las personas con discapacidad y adultos mayores en sus planes y protocolos de gestión del riesgo.

Como parte de la campaña, Otto Mazariegos, representante de la delegación y persona ciega, resaltó durante su ponencia en la sesión paralela “Enfoque de Inclusión: Genero, Personas con Discapacidad y Adultos Mayores” las siguientes cifras de la encuesta de 2013, entre 5717 personas con discapacidad de 137 países que realizó UNISDR (la agencia de Naciones Unidas especializada en reducción de riesgos de desastres) desvela, entre otras cosas, las dificultades reales para su evacuación y su falta de preparación ante desastres.

  • Sólo el 20% de las personas con discapacidad podría evacuar de forma inmediata y sin dificultad en un desastre repentino. Del resto, el 6% no podría hacerlo de ninguna manera.
  • El 13% de las personas con discapacidad no tiene a nadie que lo ayude a evacuar.
  • El 72% de las personas con discapacidad de los encuestados dice no tener un plan personal de preparación para desastres.
  • El 85% de estos, no participó en procesos comunitarios de gestión del riesgo de desastres.

La inclusión salva vidas, pero también, va más allá: Mejora la participación y la dignidad de las personas con discapacidad y de los adultos mayores.
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