14 Aug 2026

Inclusión en acción: avances del proyecto regional de ASB América Latina para fortalecer la participación de las personas con discapacidad en la gestión del riesgo de desastres

Talleres para sensibilizar, evaluación e identificación de barreras de accesibilidad, simulacros inclusivos, fortalecimiento de comités comunitarios… son muchas las actividades que este proyecto efectúa. El impacto es invaluable.

La participación plena y efectiva de las personas con discapacidad es fundamental para construir comunidades más preparadas, resilientes e inclusivas frente a las emergencias y los desastres. Con este propósito, ASB América Latina, en alianza con las organizaciones alemanas CBM y AWO International, implementa el proyecto regional “Implementación del Marco de Sendai en América Central”.

La iniciativa promueve la incorporación de las personas con discapacidad y de sus organizaciones representativas en los procesos de gestión del riesgo de desastres. Su participación contribuye a identificar barreras, proponer soluciones accesibles y fortalecer las capacidades comunitarias para la prevención, preparación, respuesta y recuperación ante situaciones de emergencia.

La iniciativa impulsa la participación plena y efectiva de las personas con discapacidad y de las organizaciones que las representan en la gestión integral del riesgo de desastres. Sus aportes permiten identificar barreras, promover entornos accesibles y fortalecer las capacidades de las comunidades para reducir riesgos y responder de forma inclusiva ante los desastres.

En los países donde se desarrolla el proyecto, las organizaciones de personas con discapacidad que participan como socias ejecutoras desempeñan un papel central. Estas organizaciones lideran la planificación y ejecución de las actividades, contribuyen a la identificación de las necesidades de sus comunidades y evalúan la pertinencia y efectividad de las acciones implementadas.

El Salvador: Fortaleciendo capacidades comunitarias en gestión integral del  riesgo a desastres.

Diez comités comunitarios para la gestión de riesgo recibieron herramientas básicas como equipos manuales para excavación, mascarillas, guantes y cascos de protección. Los últimos en recibir en junio pasado fueron los comités de El Pitarrillo, Cuesta Blanca, Los Ángeles y Brisas de Joya Grande, todos del municipio de San Salvador Oeste.

La articulación de las comunidades, instituciones públicas y coordinación a nivel municipal es una labor a cargo del socio local CORDES. También han capacitado a los comités para reforzar en ellos la participación de las mujeres y las personas con discapacidad.

Este relacionamiento institucional también se ha traslado a otros ámbitos del sector público. En El Salvador, se han desarrollado talleres de sensibilización sobre inclusión dirigido a integrantes del Equipo Humanitario de País y del Clúster de Educación, facilitado por una organización de personas con discapacidad auditiva, fortaleciendo la visibilidad y el posicionamiento de la inclusión en estos espacios.

Asimismo, CORDES retomará experiencia de glosario de lengua de señas elaborado por el socio hondureño CUSO para su implementación con la Dirección General de Protección Civil y la Asociación Salvadoreña de Sordos, encontrándose en fase de preparación.

Guatemala: Organización de simulacro y participación de personas con discapacidad puesta a prueba

Para conmemorar a las víctimas del terremoto de febrero de 1976, 250 personas organizadas en diferentes comités comunitarios para la reducción de desastres de los municipios de San Marcos La Laguna, San Lucas Tolimán, Panajachel y San Antonio Paloló, ensayaron las recomendaciones de la Guía para la inclusión de personas con discapacidad en simulacros y simulaciones en Centroamérica, elaborada por este proyecto.

Los participantes impulsaron un simulacro nacional con los respectivos talleres de planificación, elaboración de planes de evacuación, guiones de ensayo, listas de chequeo de condiciones de seguridad e instrucciones operativas para realizar el ejercicio en edificios públicos, en un escenario como el ocurrido hace 50 años.

El socio local ADISA estuvo a la cabeza de la gestión inclusiva del riesgo al orientar de manera activa el involucramiento de personas con discapacidad y sus organizaciones, así como la participación de otros colectivos vulnerables como personas adultas mayores y niñez.

Adicionalmente, ADISA también ha puesto en práctica las técnicas de georreferenciación de personas con discapacidad que habitan en los municipios de San Marcos La Laguna y Panajachel, basado en las recomendaciones de la metodología de Ciudades Resilientes, desarrollada por UNDRR.

También el socio Vivamos Mejor puso en marcha las recomendaciones de la guía mediante simulacros por sismo en seis municipios del departamento de San Marcos de la Laguna. Aquí se garantizó la participación de las personas con discapacidad en todas las fases de formulación e implementación del ejercicio.

Se evaluaron aspectos relacionados con: Visibilidad, Participación, Accesibilidad, Capacidades y Planificación, funcionamiento de los protocolos y coordinación interinstitucional.  Al finalizar cada simulacro se realizaron sesiones para analizar tiempo de evacuación, las reacciones y el comportamiento de las personas, el funcionamiento de los protocolos y brigadas de emergencia con el objetivo de identificar errores, corregir fallas y mejorar la capacidad de respuesta ante una situación real.

La aplicación del instrumento de evaluación de la Guía para la inclusión de personas con discapacidad en simulacros y simulaciones en Centroamérica permitió la recopilación de evidencia sobre el nivel de inclusión alcanzado, documentar buenas prácticas y generar recomendaciones para su réplica en los mismos y en otros municipios, contribuyendo al fortalecimiento de comunidades más resilientes e inclusivas.

Honduras: Mejorar accesibilidad de obras municipales

En Honduras, específicamente el municipio de Santa Lucía, ubicado a 22 kilómetros de la capital, cuenta con un diagnóstico específico sobre resiliencia e inclusión de personas con discapacidad, basado en la metodología de Ciudades Resilientes. El proceso de elaboración del diagnóstico fue facilitado por el socio local CUSO.

¿Qué evidenció el diagnóstico? Los actores locales, alcaldía de Santa Lucía y líderes comunitarios fueron sensibilizados y comprendieron la utilidad de la herramienta para destinar recursos y priorizar inversiones en accesibilidad para personas con discapacidad. El diagnóstico identificó una serie de barreras críticas y servirán de línea base para actualizar el diseño de obras públicas y albergues; así como la incorporación de estas observaciones en el plan de desarrollo municipal.

CUSO ha avanzado en otros aspectos primordiales para la favorecer la inclusión de personas con discapacidad. Por ejemplo, ha capacitado en lenguaje de señas al personal del Comité Permanente de Contingencias (COPECO), instancia pública que coordina el sistema de atención a emergencias y desastres. Este curso ha sido impartido en alianza con la Asociación de Sordos de Honduras.

Nicaragua: Elaboración de planes comunitarios de respuesta de gestión de riesgos a desastres

Pobladores, personas con discapacidad y sus familias, junto a y personal de la alcaldía, se reunieron para trabajar en la elaborar ción de los planes de comunitarios de gestión integral de riesgos a desastres. Esta vez, el turno fue para el barrio Félix Salgado, ubicado al noreste de la ciudad portuaria de Corinto, en el departamento de Chinandega.

Corinto es un municipio costero ubicado a 153 kilómetros al noreste de Managua. Su condición geomorfológica, con amplias zonas en cotas inferiores al nivel medio del mar, incrementa la exposición de la población y de los activos críticos a amenazas de origen hidrometeorológico (inundaciones) y geológico (sismos y maremotos/tsumanis). A esta exposición se suman vulnerabilidades físicas, sociales y económicas que condicionan el riesgo de desastres en el territorio. Por lo que la preparación comunitaria es clave para salvar vidas.

En el auditorio de la alcaldía municipal, y con la facilitación del socio local Organización de Ciegos de Nicaragua Marisela Toledo (OCNMT), la comunidad trabajó en la construcción de su plan comunitario de gestión integral del riesgo a desastres, alineado a la guía institucional vigente y articulado al Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (SINAPRED).

Estos planes comunitarios GIRD son documentos operativos que definen rutas de evacuación, activación de brigadas, protocolos de alerta temprana y el mapeo de riesgos específicos de cada territorio. En Nicaragua, este tipo de instrumentos se enmarca en la lógica de los Planes de Respuesta Local (PRL) y la articulación con los comités territoriales (COBAPRED/COCOPRED) que fortalecen la respuesta desde la comunidad,

Los participantes asumieron el proceso con seriedad y protagonismo: eligieron a su comité y líderes barriales, identificaron a grupos en situación de mayor vulnerabilidad y a personas con discapacidad, y las invitaron a incorporarse de forma activa en la elaboración de los planes. Este enfoque se alinea con la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que reconoce el derecho a la vida, a la protección en situaciones de riesgo y a la participación plena y efectiva en la comunidad, bajo el principio de “nadie se queda atrás”.

La metodología se desarrolla en dos encuentros clave:

  • Primer encuentro: se construye el plan de respuesta frente a las amenazas identificadas (inundación, sismo, maremoto, entre otros).
  • Segundo encuentro: se mapean zonas de alto riesgo, vías de evacuación, zonas de seguridad, casas solidarias y la ubicación de albergues

La inclusión de personas con discapacidad y sus familias en el diseño de los planes es una medida técnica clave: al conocer y validar sus rutas de evacuación, puntos de encuentro, casas solidarias y mecanismos de alerta, la respuesta ante una emergencia es más rápida y segura. Su participación permite además identificar y reducir barreras arquitectónicas, comunicativas y actitudinales, fortaleciendo la capacidad de respuesta del barrio.

Con el plan comunitario en manos de la población, Corinto avanza hacia una gestión del riesgo inclusiva y articulada al SINAPRED, bajo un compromiso claro: ante cualquier amenaza, nadie se queda atrás.

 

 

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